viernes, 6 de julio de 2012

Las comillas y el punto

Enviado por Prosofagia | viernes, 6 de julio de 2012 | Categoría: , |

El Capricho de Gaudí - Comillas (Cantabria)
Foto de Daniel Seller Suárez


Las comillas
y el punto



Artículo publicado en Sea buen albañil
Prosofagia N. 15, abril 2012

Por pepsi




   Porque si una imagen vale mil palabras, me parece muy poco no mirar una palabra menos de dos veces.



     Tiene la página del libro una imagen, esa mancha mágica que podemos leer. Nuestro hábil cerebro es capaz de extraer del negro de la tinta y de los blancos del papel todo el color de las historias que imagina el escritor. Y la belleza de sus letras, de su arte de escribir nos llega a través de los mínimos letragramas que pican cada línea y que generan esa ficción proyectada en nuestra mente. Letras que se abren, suben o rascan la línea inferior, se unen y luego juntas se alejan, ponen comas de por medio o puntos que envalentonan y hacen crecer a la siguiente letra que buscará también su palabra. Algunas de estas palabras son tan discretas que se refugian en los paréntesis, o porque no son plenamente aceptadas por las que las preceden, a otras les gusta ser destacadas en las comillas o decirnos, a veces ellas mismas, que vienen de diferente lugar, quizá de un periódico local o de un exótico libro, o de alguien que dijo por ahí… Sin dudar, al leer lo sabremos de la misma forma que identificamos un cambio de escena por su fundido en negro, perdón, de párrafo por su sangre en blanco, o sea: por lo que no vemos. Mejor dicho, por lo que no reparamos en ver pero está. Y es cuando escribimos cuando se nos plantean las mil y una preguntas sobre lo que tantas veces hemos visto.





¿Cómo cierro esa frase entrecomillada al final de un enunciado?

Parece casi el título de un thriller. ¡Y yo que quería escribir una historia de amor! Rebobinando en la memoria, visionaremos frases finales entrecomilladas que terminan con su punto dentro y otras, no menos finales, con el punto fuera. Nada mejor que someter mis oraciones a un careo en modo plano/contraplano para captar sus diferencias. Os propongo resolver conmigo el extraño misterio de los pomelos rosados:

Llamé esta mañana a Lucas y le dije: «Cuando vengas a casa, no te olvides de traerme las recetas de la farmacia. También un kilo de naranjas para zumo».

Frente a:

Ana me llamó a la oficina, cree que soy su esclavo: «Cuando vengas a casa, no te olvides de traerme las recetas de la farmacia. También un kilo de naranjas para zumo» (yo también había pensado en comprar, no naranjas, sino pomelos rosados que me gustan más que las putas naranjas). «Pero no piensas volver

     
De lo primero que podemos echar mano es de la socorrida comisaría, o de la Ortografía de la lengua española, en la que nos toparemos con este cartel en el capítulo del uso del punto con los signos dobles:
             
Advertencia

Nunca debe escribirse un punto de cierre de enunciado delante de un signo de cierre de comillas, paréntesis, corchetes o rayas.


Pero como buenos investigadores privados o escritores habituados a documentarse no podemos conformarnos, y buscamos también en las funciones de los signos dobles: «Los paréntesis son un signo ortográfico doble que se usa generalmente, aunque no de manera exclusiva [subrayemos mentalmente esta observación como indicio de algo más que deberíamos investigar, la rae en su ortografía nos está acostumbrando a “desentrañar” más que leer de corrido]1, para insertar en un enunciado una información complementaria o aclaratoria». 
Parece que la ortografía usual se nos queda escasa. Podríamos sumergirnos en la gramática, a buen seguro encontraremos cumplida respuesta a nuestras dudas, aunque también es cierto que la gramática no se puede ver en un capítulo sino como un estudio continuado de todos los elementos del lenguaje y sus combinaciones. Algo así como acudir con nuestras comillas al Tribunal Supremo a repasar toda la jurisprudencia.
     ¿No podrá existir alguna técnica aplicada de la ortografía para exculpar mis frases? Entonces me acordé de la ortotipografía. Una especie de csi de los libros. Capaz de diseccionar todas sus partes, desde el mismo soporte físico a la clasificación y separación de sus partes tipográficas y gráficas. Marchemos, pues, tal vez por Horatio Caine… Mejor en pos de José Martínez de Sousa (v. Wikipedia) y hagamos un resumen de su informe oficial sobre la situación de las comillas y el punto (lo mismo que el paréntesis o el corchete y el punto) cotejando con el drae y la orae (ib.) nos encontramos:


  Una teoría sostenida por algunos tratadistas (Melús y Millá [1940], Martínez Sicluna [1945], Mejía [1973]) según la cual si el punto «es de la copia», debe ir dentro de las comillas, cualquiera que sea la forma en que estas comienzan.


     La Academia en la ortografía trata el tema por primera vez en orae99 y mantiene en la actual (orae2010) que el punto se coloca siempre detrás de las comillas, corchetes o paréntesis, puesto que son signos delimitadores de inciso o segundo discurso, pero no contempla esos signos dobles como signos autónomos en esa concreta determinación sobre el punto.



Que el punto que utiliza el citador nunca es de la copia (Melús y Millá, Martínez Sicluna, Ramos Martínez, Mejía, Lasso de Vega, Martínez de Sousa…).



Lasso de Vega (1976): Si las comillas comienzan en párrafo, han de terminarlo y, por lo tanto, el punto ha de ir dentro de ellas; si no lo comienzan, tampoco han de terminarlo y las comillas se colocan antes del punto.


La Academia determina el punto como el signo ortográfico con el que se indica, entre otras cosas, el fin del sentido gramatical y lógico de un período o de una sola oración, tanto en su definición (desde drae92) como en sus normas de escritura:
Como signo de puntuación, la función principal del punto consiste en señalar el final de un enunciado —que no sea interrogativo o exclamativo—, de un párrafo o de un texto. Lo complementa en esta función delimitadora la mayúscula, que marca siempre el inicio de estas unidades. El correlato del punto en la cadena oral es una pausa de extensión variable, pero en todo caso muy marcada (orae2010).




      […] con lo cual si el texto entrecomillado no forma una oración por sí mismo sino que es parte de otra oración, o si, formándola, es parte de un período, este no queda cerrado si el punto no va después de las comillas, puesto que el texto entrecomillado no es el todo (el período), sino una parte del todo. Por ello cuando el texto entrecomillado o colocado entre paréntesis es independiente o autónomo (empieza y termina dentro de las comillas, los paréntesis o los corchetes), el punto va dentro de los respectivos signos de cierre (J. M. de Sousa).

Las reglas prácticas para poner el punto dentro o fuera serían:


a.      si el texto entrecomillado comienza a principio de párrafo o después de punto o signo que haga sus veces, el punto ha de colocarse dentro de las comillas (es decir, que estas abren y cierran el texto);

b.      si el texto entrecomillado comienza después de dos puntos, coma, puntos suspensivos (no equivalentes a punto) u otro signo que no ejerza funciones de punto o en ausencia de signos de puntuación, el punto ha de colocarse después de las comillas de cierre (es decir, que estas no han abierto el período o la oración y, por lo tanto, tampoco lo cierran) (J. M. de Sousa).



Del interrogatorio a las frases se desprenderá la declaración anterior de Sousa:


«No quiero volver a verte.» Después cerró de golpe la puerta de su casa. (Creo que estaba muy enojada.)

—¿Es usted una oración independiente?
—Sí, vengo sola, y aunque me dijo Ana al pie de la letra no me confundan con: «No quiero volver a verte», me dijo Ana.
—Bien, firme aquí que se declara texto entrecomillado a principio de párrafo, que ha abierto y cerrado su propio período, le garantizamos que no perderá sus derechos de cita textual.
_________________________________________________________________


Sus palabras fueron estas: «No quiero volver a verte». Después cerró de golpe la puerta de su casa (creo que estaba muy enojada).

—¿Y usted?
—Yo vengo con: Sus palabras fueron estas:…
—Para que conste, la oración sospechosa declara: «Que siendo entrecomillada comenzó después de dos puntos», y que su mayúscula inicial es propia de su naturaleza de cita textual.


Prueben a interrogar igualmente a los paréntesis.



Para completar y resolver otro problema que puede plantearse con el uso de las comillas, paréntesis y corchetes en concurso con los signos de puntuación: ¿debe añadirse punto si el texto entrecomillado termina con un signo de entonación (interrogación o exclamación)?


Naturalmente, el punto debe colocarse, además del que ya llevan estos signos, ya que, aunque estos normalmente ejercen oficio de punto final, pierden esa cualidad cuando después de ellos aparece otro signo que neutraliza esa función. De hecho, si ese punto no se colocara, la oración o el período así puntuados carecerían de punto final, razón por la cual, aunque a algunos les parezca redundante (no lo es), debe colocarse el punto final (J. M. de Sousa).


Veamos el caso con el que Martínez de Sousa nos lo esclarece:

Aquel texto lo expresaba así: «¿Se acuerdan de las pintadas que decían “¡Basta ya de ‘pintadas’!”?».

Si, como en este caso, el entrecomillado con comillas latinas comienza después de dos puntos, el punto debe ponerse, ya que ni el punto de la exclamación ni el de la interrogación ejercen funciones de punto, al haber sido neutralizados, el primero por las comillas inglesas, y el segundo por las latinas. Es indudable que se da una acumulación de signos poco habitual, pero cada uno de ellos cumple su función y ninguno es eliminable (J. M. de Sousa).


Respecto al misterio de los pomelos, caso resuelto:

«Es que había mucho tráfico y todas las farmacias estaban cerradas», me dijo y no le creí («¿por qué habrá vuelto siquiera?»). Así que le contesté: «Pues te quedas fuera como el punto de estas comillas». (Los pomelos rosados sí entraron con el punto.)

Recomendamos a Lucas, si quiere entrar, que sustituya las comillas por un ramo de rosas y una sentida declaración de amor. O por unos diamantes, como signo doble no tienen parangón.


-----ooo-----


notas
1        Es lógico este modo de lectura y no una crítica a un trabajo bien hecho. El español no es un lenguaje cargado, sobrecargado de normas, como pudiera creerse erróneamente. Precisamente es la minimización de una forma estricta (frente a la que pueden usar otros idiomas) la que predispone, muchas veces, a una interpretación particular, a errores (algunos sostenidos en el tiempo), incluso a una «rebeldía» del usuario de la lengua cuando no encuentra una regla tajante establecida. La nueva Ortografía de la lengua española [Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española, 2010] da un paso al frente en la defensa, esta defensa, con una «ortografía razonada» para nuestra lengua.


referencias bibliográficas
Martínez de Sousa, José: Ortografía y ortotipografía del español, 2.a ed., corregida. Ediciones Trea, Gijón, 2008.

Ortografía de la lengua española. Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española, Espasa Libros, Madrid, 2010.

Diccionario de la lengua española, 22.a edición, versión en línea (http://buscon.rae.es/draeI/), Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española, 2011.

Actualmente tiene: 7 comentarios:

  1. Extraordinaria lección del buen lector y mejor escritor. Día a día vamos aprendiendo todo lo interesante y sobre todo correcto dentro del mundo de las letras para poder redactar medianamente bien.
    Saludos

  2. Muchas gracias, Higorca. Qué bien que te parezca interesante. A nosotros nos apasionan estos temas y hacemos lo que podemos por aprender.

    Saludos,
    pepsi

  3. Gracias, pepsi. Un lindo tema, bien explicado.

  4. Hola, Pepsi.
    Interesante artículo. Salu2 Juanan .

  5. Gracias a ti, Edgardo, por la atención que le diste, y que merecen estos temas en nuestra lengua escrita. Fantástico compartir el interés de este medio del que nos valemos para comunicarnos, para soñar, para trasmitir emociones.

    Un abrazo,
    pepsi

  6. Hola, Juanan:

    Gracias por tu comentario. Es que es un tema muy atrayente, así que si la lectura del artículo resultó interesante, doblemente bien.

    Saludos,
    pepsi

  7. Fantástica explicación, mi enhorabuena.


Leave a Reply