martes, 24 de julio de 2012

Cómo engañar a un lector editorial

Enviado por Prosofagia | martes, 24 de julio de 2012 | Categoría: | 2 comentarios

Estadio Olímpico de Munich (Alemania)
Foto de José Luis Jaime Cortés
Cómo engañar 
a un lector editorial


Artículo publicado en 
Prosofagia N. 15, abril 2012

Por Xavier Carrascosa




  He leído con interés el artículo sobre lectores editoriales escrito por Melusina en la revista Prosofagia, número 13. En él, esta lectora da buena cuenta de los entramados del oficio y lo explica desde su punto de vista profesional. Teniendo este texto melusino como guía para lo que voy a contar a continuación, advertiré que yo no soy —ni mucho menos— un lector que trabaje para editorial alguna, ni siquiera un crítico literario ni nada que se le parezca. Así pues, ¿qué puedo contar? ¡Casi nada! Pero como aspirante a escritor publicable me zambullí en sendos cursos de lector y crítico literario que me han ayudado enormemente a pulir mis propios textos, en base a lo que en ellos aprendí. Y este pequeño manual «a prueba de lectores» es lo que ofrezco en este artículo.

viernes, 6 de julio de 2012

Las comillas y el punto

Enviado por Prosofagia | viernes, 6 de julio de 2012 | Categoría: , | 7 comentarios

El Capricho de Gaudí - Comillas (Cantabria)
Foto de Daniel Seller Suárez


Las comillas
y el punto



Artículo publicado en Sea buen albañil
Prosofagia N. 15, abril 2012

Por pepsi




   Porque si una imagen vale mil palabras, me parece muy poco no mirar una palabra menos de dos veces.



     Tiene la página del libro una imagen, esa mancha mágica que podemos leer. Nuestro hábil cerebro es capaz de extraer del negro de la tinta y de los blancos del papel todo el color de las historias que imagina el escritor. Y la belleza de sus letras, de su arte de escribir nos llega a través de los mínimos letragramas que pican cada línea y que generan esa ficción proyectada en nuestra mente. Letras que se abren, suben o rascan la línea inferior, se unen y luego juntas se alejan, ponen comas de por medio o puntos que envalentonan y hacen crecer a la siguiente letra que buscará también su palabra. Algunas de estas palabras son tan discretas que se refugian en los paréntesis, o porque no son plenamente aceptadas por las que las preceden, a otras les gusta ser destacadas en las comillas o decirnos, a veces ellas mismas, que vienen de diferente lugar, quizá de un periódico local o de un exótico libro, o de alguien que dijo por ahí… Sin dudar, al leer lo sabremos de la misma forma que identificamos un cambio de escena por su fundido en negro, perdón, de párrafo por su sangre en blanco, o sea: por lo que no vemos. Mejor dicho, por lo que no reparamos en ver pero está. Y es cuando escribimos cuando se nos plantean las mil y una preguntas sobre lo que tantas veces hemos visto.