jueves, 8 de agosto de 2013

Los renglones torcidos de Dios

Enviado por Prosofagia | jueves, 8 de agosto de 2013 | Categoría: |


Los renglones torcidos de Dios
de Torcuato Luca de Tena


¡Ssshhhhhhh! No leáis muy alto, que podéis ser escuchados. Eso es: tragad café y escupid bilis. Borradlo al acabar. Nunca se supo, pero podría saberse. Disimulad. Decid que os gusta, que lo entendéis. No. No hagáis preguntas. ¡Ja! Perdisteis. Sois tan juiciosos que os equivocáis, y no deseáis enteraros. ¿Osáis usar la mente? Desconfiad. Si os traiciona, será vuestro peor enemigo. ¿Qué me decís del corazón? Sí, sin duda alguna, pero donde no llega el entendimiento triunfa el condimento. ¡Ja! ¿Os daña? Pues bienvenido seáis a la función, que nada hay más terapéutico que el dolor. ¡Huid, cobarde, mentid a vuestras vísceras, que antes se tropieza el embustero que el ciego!


Primera cita del libro, de Enrique Heine:

La verdadera locura quizás no sea otra cosa que la sabiduría misma que, cansada de descubrir las vergüenzas del mundo, ha tomado la inteligente resolución de volverse loca.

Pero el propósito de la protagonista es bien otro. Su ingreso en el manicomio no busca la evasión de la realidad, sino el descubrimiento de un asesino. Por ello, sus tareas detectivescas tienen que desarrollarse desde la lúcida perspectiva de una observadora, pero desde el peligroso camuflaje de una enferma mental. Su gran inteligencia y la rica variedad de trastornos psíquicos que conforman su banco de sospechosos se convierten en la perfecta excusa para abrir múltiples preguntas sobre nuestra propia (in)consciencia.
Un libro de locos. Matizo: sobre locos. No para vos o nos ni escrito por vos o nos. (Bueno, eso vos creéis, eso nos creemos, pero ellos... ¿Quién sabe? ¿Y si no les gusta? Podrían castigarnos... ¡precaución!). Ya sabéis, adonde fueres, escribe como vieres. Locos... ¡Qué delicia la de hacerse pasar por loco! ¡Gritad! ¡Disfrutad de una temporada de liberación del corsé social! ¡Dejaos llevar por cualquier impulso! ¿Es así vuestra demencia? Sabed lo que hacéis, pero no hagáis lo que sepáis.
En el planteamiento de la historia, cuando descubrimos la personalidad paranoica fingida por la investigadora, asistimos en paralelo a una descripción precisa de sus cavilaciones sobre la inutilidad de las artes y, en particular, de la música:

¿Qué mayor inutilidad que unir unos ruidos con otros ruidos que no expresan directamente nada y que pueden ser interpretados de mil distintas maneras según el estado de ánimo de quien los escuche? ¿A quién alimenta eso? ¿A quién abriga? ¿A quién cobija? ¡A nadie!

 Tal discutible reflexión parece ser un ejemplo didáctico para enseñarnos a pensar, a cuestionarnos lo que estamos a punto de degustar: un festín de ¿mal? funciones cerebrales.
¿Aún leéis?, ¿y qué haréis con las letras?, ¿una sopa, una canción? Un sabio y un tonto saben más que dos, tres o mil sabios solos. Regaladme vuestro desprecio, antes que ignorarme. Os veo, no os piso. No os veo, inevitable pisaros. Amigo loco vale más que enemigo cuerdo. Gracias, vos sabéis mejor que yo por qué. Vuestra ofrenda os pertenece, aunque yo la reciba gustoso. De músico, poeta, y loco, todos tenemos el coco.
¿Tiene sentido alimentarse, abrigarse, cobijarse, si finalmente morimos igual? ¿Para qué avanzamos cada paso? Nuevo dilema ¿realmente no merece la pena estar chiflado? Siguen surgiendo más preguntas, que casi rozan el surrealismo. Es entonces, casi sin advertirlo, cuando el autor nos recuerda las consecuencias de los trastornos mentales. La revisión de los diferentes casos de los residentes es un escaparate de incontinencias, convulsiones, autolesiones, desmayos, una muestra de síntomas inequívocos de defectos nerviosos. Recibimos un baño impactante de miseria: la dejadez física, la degeneración vital, los cuerpos sin guía que se convierten en despojos humanos.
Unos por otros y la azotea sin barrer. Corchea menos parpadeo, es triste, Terrón. Salado por dulce es igual a azul. Final entre principio, aroma de jazmín. Un loco entre locos, ellos se tienen por cuerdos y a él le tienen por loco (o no).
Cuando crío, me dijeron: imagina un entorno blanco poblado por blancos. Así sobreviven, pues encajan y se confunden con el escenario que los rodea. Ahora el ambiente se vuelve negro. Algunos de ellos mutan a negros y otros no, acentuando un contraste letal para su especie. Esto es evolución. Sobreviven quienes mejor se adaptan, ¿realmente los locos son errores o fallidas mutaciones a la búsqueda del perfeccionamiento? ¿Son renglones torcidos de Dios o caduco vocabulario en conversaciones cibernéticas, en los mensajes a los móviles? Como muchos aseguran: ¿son acaso genios confundidos de teatro?
En un mundo de locos, ¿cómo se clasifica al cuerdo?
Un loco echa un tesoro a un río que cien listos ya quisieran recuperar...

zoquete

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  ficha del libro
Rústica, 448 Páginas
isbn10: 84-08-03936-9
isbn: 9 788408 039365
Editorial Planeta
Tercera edición en Colección Booket: septiembre de 2001



Actualmente tiene: 3 comentarios:

  1. Excelente reseña, zoquete. ¡¡Por Dios, qué fascinante, quiero leer ese libro!!

  2. Brutal, Zoquete. ¡El libro ya descansa en mi mesilla! Más reseñas como esta, por favor.

    Solo el título de la novela merece un aplauso por su creatividad. Gracias por compartirla.

  3. Belén, Natalia, totalmente de acuerdo con ustedes. No sé si estaré de acuerdo con zoquete luego de leerlo, pero sí que, aún en ese caso, habrá tela para cortar en un mano a mano ☺☺. ¡Literatura, que le dicen!


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